Ni consigo recordar como sucedió, todo comenzó de manera inocente mientras ojeaba el periódico en la cafeterÃa, me quede embobado mirándola, no la habÃa visto nunca antes, sus movimientos, sus gestos, todo hacÃa que yo la observara atentamente, era una de esas chicas jovencitas de unos 20 años, con unos ojos de color miel moviendo su pelo castaño con gran sensualidad. Era el centro de atención de un grupo de jóvenes cachondos que la acompañaba y yo la miraba como si no hubiera nadie más en el local. Durante unos segundos pude adivinar una mirada fugaz suya, levanté la vista pero ella evitó mis ojos, asà permanecimos durante unos cuantos minutos contemplándonos mutuamente pero sin mirarnos a los ojos, rehuyendo el encuentro de nuestros ojos.
Era muy tarde y debÃa marcharme a trabar, asà que me levanté, pagué el café y me dirigà hacia la puerta. Al pasar a su lado la miré directamente a los ojos, ella no evitó mi mirada, mientras avanzaba hacia la salida seguÃa fijo en sus ojos, y experimenté una excitante sensación nueva, era como si de pronto todos los sonidos del mundo se hubieran callado, como si me hubiera quedado sordo, tan solo oÃa los latidos de mi corazón. Tomé el pomo de la puerta y por unos instantes dudé entre irme o quedarme y decirle algo. Todo volvió a la normalidad.
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Totalmente desnudo, se acomodó pegado junto a mÃ, cubriéndome casi la mitad del cuerpo, me dio unos tiernos besitos en el cuello, y me lamió varias veces los lóbulos de las orejas. SentÃa su falo muy duro punzando sobre mi muslo. Estuvo unos instantes contemplando ensimismado mis pechos palpitantes por la excitación, se recostó sobre mi, lamiendo y besando embelesadamente mis senos, mi cuello, ofreciéndome su lengua extendida y recta entre mis labios para que la chupara varias veces. Después, la metÃa dentro de mi boca, caliente y húmeda para encontrarse con la mÃa en una lucha lasciva e infernal. Entretanto, sus dedos como pinzas, atenazaban mis pezones entre sus dedos, exprimiéndolos y retorciéndolos con firme suavidad, hasta endurecerlos a su gusto y succionarlos con ansia lujuriosa y febril.
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Me quedé como hechizada contemplando su glorioso pene, a la vez que le tanteaba su dureza con mi pequeña mano; de repente, noté que la mano que Gabo tenÃa puesta sobre mi nuca, me estaba empujando inconscientemente en dirección a su sexo. Interpretando su gesto, bajé del sofá me hinqué sobre el suelo, le tomé la polla con ambas manos e inclinando mi cabeza, mis labios se posaron suavemente sobre su glande. Al sentir mi contacto, su capullo se hinchó y adquirió un color amoratado, luego de besarlo lo lamà repetidamente con la punta de mi lengua, comencé a chuparla toda con ganas y al ver que habÃa alcanzado su máximo esplendor, embutà aquella polla dura y palpitante en mi boca, recorriéndola con mis labios, dejando que penetrara hasta mi garganta.
-Oohhh!! oohhh!! Sari…mi amor….!!.-pude entender que decÃa entre rugidos.
Al poco, noté que tenÃa la verga algo más untosa y presintiendo un inmediato estallido, levanté la cabeza para sacar su verga de mi boca y darle un respiro.
-Ven aquà reina mÃa, quiero probar tu saborcito….
Me recostó sobre el sofá, y después de retirarme el panty, se dejó caer sobre mÃ, me separó los labios genitales con sus dedos para acariciar mi vulva con ávidas lamidas.
-Hummm…que chochito tan rico, sabes a ambrosÃa, nena!
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Me respondió con una bella sonrisa que dejaba notar que era una mujer además de bella, muy simpática. Me contestó que habÃa venido a visitar a una tÃa suya en Bs.As. y de paso disfrutar de unos dÃas en un lugar como este, tan natural y diferente para ella. Al comprobar que estaba sola, inmediatamente, la he invitado a tomar otra copa y hemos seguido charlando con agrado, pues parecÃa una chica bastante culta, y además de su belleza, su simpatÃa y la fragancia cÃtrica que emanaba me atraÃan mucho de ella. Hemos estado hablando largo rato de forma que sin saber cómo entramos en confidencias y casi nos contamos nuestras vidas. Me ha dicho que se llama Sara, “Sari” para los amigos, y que trabaja en una compañÃa consultora, como analista de inversiones. Por mi parte, le he contado que estoy de vacaciones para unos dÃas, que habito en una linda cabaña de madera de mi propiedad y otros pormenores por los que estaba allÃ. He sabido que pensaba quedarse durante varios dÃas para conocer lo más destacable del lugar y no he dudado en invitarla a conocer los sitios más interesantes, ofreciéndole mi guÃa de experto conocedor local. Ella, como era de esperar no se ha abierto a alguien a quien recién ha conocido. Ha intentado rehusar mi ofrecimiento, no deseaba causarme molestia alguna, ni abusar de mi amabilidad, pero algo me decÃa que valÃa la pena insistir y después de repetirle mi ofrecimiento y tranquilizarla, he conseguido que finalmente aceptara dejarse acompañar por mÃ. Entonces nos hemos citado para que mañana pase a buscarla por el hotel. Me he venido a mi casa muy impresionado por la simple idea de pasar algún dÃa con una joven tan atractiva y quizás soñando que intentarÃa algo más, a ver que pasaba, pues por intentarlo no podÃa perder nada, al contrario, me servirÃa de distracción y bien podrÃa ser la ocasión de oro que andaba buscando últimamente. Tal vez la fortuna me habÃa puesto delante la posibilidad de tener una relación fuerte con una mujer tan sexy y bella. Si no tenÃa éxito, por lo menos habrÃa conocido a una mina interesante del otro lado del Océano”
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Los hechos que contiene esta historia tuvieron lugar en fechas aún recientes. Fue con motivo de una visita que hice a mis parientes lejanos de Argentina. Además del encuentro familiar, mi viaje a tan larga distancia era para aprovecharlo y hacer algo de turismo por aquellas tierras. Después de una semana disfrutando de los principales atractivos y de recorrer los barrios más interesantes de Buenos Aires, decidà que los dÃas que aún me restaban de vacaciones los ocuparÃa haciendo algo por mi cuenta y de esta forma liberar a mis tÃos, ya que no me apetecÃa recargarles por más tiempo con las atenciones que mi presencia requerÃa, pues ellos, aunque extremadamente acogedores conmigo, tenÃan que ocuparse también de sus propias obligaciones. De esta forma, pensé, podrÃa volar a mi aire por aquellas tierras, para mi exóticas y prometedoras, en las que tal vez tendrÃa la ocasión de conocer gente, sumergirme en sus esencias y vivir más intensamente sus costumbres y sus peculiaridades culturales. Asà que decidà consumir la última semana en este lindo paÃs, visitando la bonita región de La Patagonia, una de las más recomendadas y pintorescas de Argentina.
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Hola me llamo Paola, mido 1,70 de alto, tengo ojos verdes, pelo ondulado de color negro y mis medidas son 98, 62, 91. Les cuento mi historia.
Todo comienza cuando consigo trabajo en la empresa de un amigo (mi actual amante). Él es de HaitÃ, vino desde chico al paÃs ya que su padre era un empresario y lo enviaron para acá. Yo lo conocÃa desde la escuela. Roger como se llama, es morocho de un fÃsico admirable, parece actor de pelÃculas porno.
La historia comienza cuando me invita a ir de vacaciones al Brasil en diciembre. Yo tenÃa un dinero ahorrado y acepte su invitación, asà que fuimos para alla. Transcurrieron unos dias en donde nos encontrabamos en un playa. El estaba acostado tomando sol, entonces yo me puse un bikini amarillo, casi diminuto, por lo que tuve que depilarme para que no se vean los bellos pubicos, ya que da una sensacion desagradable ante la presencia de un hombre. Me diriji hacia el y le tapo el sol, el tenia puesto un traje de baño de competencia, azul, lo que se le notaba su bulto y que no pasaba desapercibido. Yo ya le habia echado el ojo y me imaginaba tragandose ese tremendo mazo mi vagina. Fue cuando lo dejo sin aliento la vista que tenia en frente de el. Pareciera que fue automatico como crecio su miembro, su glande salio del traje de baño parecia una pelota de golf enorme y gorda, yo comence a reir y el se puso molesto en un prioncipio, peor le dije que estaba todo bien que ya lo habia visto desnudo cuando entre a la habitacion a llevarle el desayuno el primer dia de vacaciones. Desde ese momento todo cambiaria, nos fuimos de la playa para almorzar, charlamos y me propuso que me cambiara de habitacion y me fuera a la de el, no me parecio mala idea, yo me imaginaba de todo ese momento. Asi que por la tarde me cambie a su habitacion. En la noche nos fuimos a bailar, quedamos en encontrarnos en el bar del hotel a las nueve, asi que me puse una mini corta color negra y una blusa blanca casi transparente, notandose la ropa interior con encaje que tenia puesta y unos zapatos tacos aguja color negro que me habia comprado, ya que me encanta usar tacos altos.
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