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	<title>EXTRANJERAX - negras culonas, latinas desnudas y asiaticas follando &#187; Relatos eroticos</title>
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		<title>Relatos de latinas: Miradas que a veces lo dicen todo</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 23:20:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Ni consigo recordar como sucedió, todo comenzó de manera inocente mientras ojeaba el periódico en la cafetería, me quede embobado mirándola, no la había visto nunca antes, sus movimientos, sus gestos, todo hacía que yo la observara atentamente, era una de esas chicas jovencitas de unos 20 años, con unos ojos de color miel moviendo su pelo castaño con gran sensualidad. Era el centro de atención de un grupo de jóvenes cachondos que la acompañaba y yo la miraba como si no hubiera nadie más en el local. Durante unos segundos pude adivinar una mirada fugaz suya, levanté la vista pero ella evitó mis ojos, así permanecimos durante unos cuantos minutos contemplándonos mutuamente pero sin mirarnos a los ojos, rehuyendo el encuentro de nuestros ojos.</p>
<p>Era muy tarde y debía marcharme a trabar, así que me levanté, pagué el café  y me dirigí hacia la puerta. Al pasar a su lado la miré directamente a los ojos, ella no evitó mi mirada, mientras avanzaba hacia la salida seguía fijo en sus ojos, y experimenté una excitante sensación nueva, era como si de pronto todos los sonidos del mundo se hubieran callado, como si me hubiera quedado sordo, tan solo oía los latidos de mi corazón. Tomé el pomo de la puerta y por unos instantes dudé entre irme o quedarme y decirle algo. Todo volvió a la normalidad.<br />
<span id="more-418"></span><br />
Lo más normal habría sido que no volviera a haber visto a aquella chica latina nunca más, pero la vida da muchas vueltas y el destino te depara sorpresas insospechadas. Habían pasado ya un par de semanas desde que vi a la jovencita, había salido a tomar unas cervezas con unos amigos y amigas borrachas cachondas pero me estaba cansado así que decidí irme a casa. Mi casa no estaba lejos, pero la lluvia arreciaba, aceleré el paso porque no llevaba paraguas y me estaba empapando. De pronto, al doblar una esquina de la callejuela me tropecé con una chica latina, no me dio tiempo a disculparme, cuando levanté la vista la vi, era ella, sus ojos también me reconocieron, ninguno de los dos decía nada, solo nos mirábamos, los dos solos en la calle, empapándonos bajo la lluvia, sin decirnos ni una sola palabra, el agua arrollaba por su cabello, por sus mejillas y surcos de gotas de lluvia entraban por el cuello de su camiseta, en ese momento me pareció la criatura más hermosa sobre la tierra y di un paso hacia ella, mis labios se acercaron a su boca y la bese, ella respondió a mi beso con enorme naturalidad, nuestras lenguas se fundieron en un baile sensual y húmedo, mis manos acariciaban su nuca y las suyas mi cintura. Así permanecimos entrelazados durante mucho tiempo, cuando nuestras bocas se separaron ella sonrió, y dijo:</p>
<p>Será mejor que vayamos a algún sitio, estamos calados hasta los huesos.<br />
Ven, vivo aquí al lado. &#8211; Y la tomé de la mano para que me siguiera.<br />
En el corto camino a casa no intercambiamos palabra alguna, aunque parezca extraño, pero así fue, caminábamos entrelazados y ella apoyaba su cabeza en mi hombro. Llegamos a casa y le ofrecí algo de beber, pero ella no quería nada, más que tomar mi cuerpo y yo acariciar sus tetas y sus pezones para desnudarla y hacerle el amor lentamente. Estoy muerta de frío y empapada, creo que nos vendría bien una ducha caliente y poner a secar la ropa, ¿no crees? &#8211; dijo con una hermosa sonrisa.</p>
<p>Sí, tienes toda la razón &#8211; le dije mientras me acercaba a ella y le quitaba un mechón de pelo de su frente, para volver a besarla a continuación. Los dos unidos, entrelazados, fuimos desplazándonos poco a poco hacia el cuarto de baño, tropezando con los pocos muebles que encontramos a nuestro paso, desnudándonos torpemente el uno al otro. Su piel era muy pálida, su tacto extremadamente suave y sensible, algunas pecas salpicaban su bello torso, sus pechos voluptuosos, turgentes y sus pezones increíblemente grandes, sus caderas anchas, rotundas y su pubis aparecía ante mi completamente depilado, como si de una inocente niña se tratara. Era una criatura deliciosa. Nuestros cuerpos disfrutaban del agua caliente que caía sobre nosotros, nuestras bocas y manos se dedicaban a explorar el cuerpo del otro. La besaba en el cuello, mis manos recorrían su espalda bajando hacia sus lindas caderas, sus pechos se apretaban contra mí, su boca lamía el lóbulo de mi oreja y sus manos acariciaban mis duros glúteos. El agua fluía por nuestros cuerpos y el vapor daba gran sensualidad al momento, nuestros besos se volvían más lujuriosos por momentos, lamíamos, besábamos, mordíamos nuestros labios, nuestras lenguas exploraban cada rincón, bebíamos el uno del otro con enorme pasión. Las caricias se volvieron más atrevidas, mis manos acariciaban sus pechos, amasándolos, jugando con sus ya erectos pezones, lamiendo y chapándolos. Sus manos tomaron mi sexo, acariciándolo dulcemente, recorriéndolo lentamente en toda su longitud una y otra vez, practicándome una maravillosa masturbación, una gran paja. Mi mano derecha bajó por su vientre hasta llegar a su sexo, recorriéndolo en toda su longitud, notando el sensible tacto de sus labios vaginales, descubriendo su clítoris aún oculto, su boca lamía mi cuello y un ligero gemido me indicó que mis caricias le gustaban. Mis dedos comenzaron a explorar más íntimamente, tenían curiosidad por explorar más adentro. Separaban sus labios vaginales para descubrir la hermosa flor que éstos ocultaban, su vulva era fabulosa y se encontraba ya muy lubricada. Mi dedo pulgar comenzó a acariciar en círculos su clítoris, notando como poco a poco éste iba aumentando de tamaño y mostrándose más y más visible, mientras, mi dedo anular comenzaba la penetración cuidadosamente. Mi dedo se movía en su interior a ritmos acompasados, acariciando sus sensibles paredes que lo absorbían. Nos besamos de nuevo, su lengua serpenteaba en el interior de mi boca, la humedad de su sexo iba aumentando continuamente y decidí usar otro dedo más para penetrarla, los dos eran atrapados por sus músculos vaginales, su clítoris ya estaba completamente erecto y sensible y sus gemidos aumentaban de tono. Retiré mi mano de su sexo y mis labios bajaron por su vientre hasta su Monte de Venus, lamiendo cada milímetro de su piel, separó más sus piernas y mi boca bajó hasta sus más íntimos labios, mi lengua los lamió, recorriéndolos en toda su extensión y abriéndolos ligeramente en cada lamida, su sabor era salado y su olor intenso, mis manos ayudaron a ir más allá, mi lengua recorrió su clítoris y mis labios puestos en forma de O la ayudaron a succionarlo. Mientras mi boca se ocupaba de su hermoso y mágico botón comencé otra vez a penetrarla con dos dedos, sus contracciones eran cada vez mayores, sus gemidos más intensos,  y de pronto lo noté, le llegó un orgasmo intenso acompañado de un gemido, lamí y bebí su esencia como bebe aquél que está sediento.</p>
<p>Sus dedos tiraron de mi cabello hacia arriba, me separé de su pubis, los dos de pie nuevamente, me beso, notando en mis labios y boca su propio sabor íntimo. En esta ocasión eran sus labios los que bajaban por mi cuello, se apoderaban de mis pezones y los lamían, incluso llegaban a morderlos y estirarlos juguetonamente. Su lengua recorría mi vientre, surcaba las proximidades de mi ombligo, lo lamía y penetraba apasionadamente. Su boca bajaba, sus manos acariciaban de nuevo mi culo. Sus manos tomaron mi sexo, sopesándolo, con una tomó mi pene y con la otra me acariciaba y masajeaba los testículos, noté la punta de su lengua en mi glande y una pequeña descarga eléctrica recorrió mi espina dorsal. Comenzó lentamente a masturbarme, sus labios se apoderaron de mi glande, sorbiéndolo, volviéndome loco con su lengua, colocó sus manos de nuevo en mis nalgas y de esta manera era ella la que controlaba mis embestidas a su boca, sus labios se abrieron todavía más y mi polla entró más profundamente en su interior, hasta que penetró completamente, su lengua me volvía loco y sus labios se cerraban en torno a mi pene como si de su vulva se tratara, esta dulce tortura se repitió durante varios minutos. Había estado anteriormente con muchas negras culonas pero ninguna me hizo semejantes mamadas como la de esta mulata sexi latina. Me estaba llevando al éxtasis, pero yo no quería terminar todavía. El agua, que seguía abierto el grifo, seguía cayendo sobre nosotros, la cogí de sus hombros y la obligué a ponerse en pie para fundirnos en un nuevo y apasionado beso. La hice apoyar su espalda en la pared de la ducha, ella abrió sus piernas y con sus manos tomó mi tremendamente excitado pene para conducirlo a la entrada de su sexo, introduje tan solo la punta y me quedé quieto, observándola, pero ella quería follar más, lo quería todo, puso sus manos en mis caderas y empujó con fuerza, consiguiendo que casi la penetrara completamente, un leve gemido salió de su garganta, me retiré levemente de su interior para volver a penetrarla, en esta ocasión hasta lo más profundo<br />
de sus entrañas, mientras, mi boca devoraba su pezón derecho y luego el izquierdo, esos fantásticos pezones que tantas veces había visto a través de fotos de latinas sexis. Así permanecimos largo tiempo, acoplados el uno en el otro, dejando que el agua caliente y el vapor cubriera nuestros cuerpos, haciendo el amor intensamente en unas ocasiones y de forma ruda y rápida en otras, besándonos y lamiéndonos como dos animales en celo, su sexo me atrapaba y me exprimía, nuestros cuerpos se tensaban y crispaban. Cogió una de mis manos y la besó, introdujo uno de mis dedos en su boca y lo lamió de la manera más lujuriosa que jamás he visto. Me lo habían hecho algunas asiáticas peludas, pero jamás de tal manera como esta jovencita. A continuación llevó mi mano a sus nalgas. No me dijo nada, no era necesario hacerlo. Mi mano se perdió entre sus glúteos buscando penetrar su hermoso culo, mi dedo presionó su entrada y su anillo lo atrapó, comencé a moverlo en su interior, notando como mi pene penetraba su sexo a través de la fina pared que los separaba. Mi dedo se desplazaba en su interior con gran facilidad, así que decidí utilizar otra vez un segundo dedo, igual que había hecho instantes antes en su chocho. Conseguirlo fue un poco más difícil pero conseguí que se dilatara lo suficiente, una vez superado esto mis dedos se desplazaban en su interior con suavidad y seguridad, horadando su interior a la vez que mi sexo penetraba su delicada vagina. Moví mis caderas con fuerza, logrando una penetración profunda e introduciendo a la vez con firmeza mis dedos en su interior, de sus entrañas salió un profundo gemido, sus uñas marcaron mi espalda. Mientras me besaba sus manos bajaron hasta mi pene, sacándolo de su interior y acariciándolo con muchísima dulzura. Tomó un bote de gel y vertió gran cantidad de su contenido en sus manos, comenzó a masajear y a lubricar mi sexo, para luego aproximarlo a su entrada posterior que mis dedos acababan de abandonar, colocó mi glande en la entrada de su culo y muy lentamente la fui penetrando, su anillo anal comprimía todo mi pene cerrándose sobre él, los primeros momentos fueron difíciles, nuestros movimientos lentos para conseguir que su cuerpo se acostumbrara al tamaño de mi pene y que su dilatación aumentara poco a poco, mi mano izquierda masajeaba a la vez su sensible clítoris. Poco a poco, centímetro a centímetro, me introducía más y más en su interior, cada vez nos encontrábamos más cómodos y disfrutábamos más de la penetración anal. Decidí dar un último paso más, puse sus manos tras mi nuca y coloqué las mías bajo sus muslos, levantándola del suelo y dejándola tan solo apoyada en la pared de la ducha y en mí. La penetración ahora era más profunda, cada vez nuestro ritmo era más rápido, nuestros gemidos aumentaban a cada embestida, el clímax estaba cerca. Sus uñas arañaban mis hombros y de pronto ella se tensó completamente, clavó sus dientes en mi labio hasta hacerle sangre y noté como una inequívoca humedad mojaba mi vientre, yo tampoco podía retrasarlo más y segundos mas tarde estallaba en su interior explotando de placer. Continué dentro de ella durante algún tiempo más mientras disminuía mi erección, acariciándonos y besándonos a la vez que el agua seguía corriendo por nuestros cuerpos.</p>
<p>Esa fue aquella noche muy especial, en la que casi no hubo palabras, una noche sexual en la que solo hubo pasión, que además surgió de unas miradas con una latina amateur, que en ocasiones lo dicen todo.</p>
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		<title>SEXO A LA CARTA EN LA PATAGONIA IV</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Nov 2008 23:00:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Totalmente desnudo, se acomodó pegado junto a mí, cubriéndome casi la mitad del cuerpo, me dio unos tiernos besitos en el cuello, y me lamió varias veces los lóbulos de las orejas. Sentía su falo muy duro punzando sobre mi muslo. Estuvo unos instantes contemplando ensimismado mis pechos palpitantes por la excitación, se recostó sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Totalmente desnudo, se acomodó pegado junto a mí, cubriéndome casi la mitad del cuerpo, me dio unos tiernos besitos en el cuello, y me lamió varias veces los lóbulos de las orejas. Sentía su falo muy duro punzando sobre mi muslo. Estuvo unos instantes contemplando ensimismado mis pechos palpitantes por la excitación, se recostó sobre mi, lamiendo y besando embelesadamente mis senos, mi cuello, ofreciéndome su lengua extendida y recta entre mis labios para que la chupara varias veces. Después, la metía dentro de mi boca, caliente y húmeda para encontrarse con la mía en una lucha lasciva e infernal. Entretanto, sus dedos como pinzas, atenazaban mis pezones entre sus dedos, exprimiéndolos y retorciéndolos con firme suavidad, hasta endurecerlos a su gusto y succionarlos con ansia lujuriosa y febril.<br />
<span id="more-268"></span><br />
Me tomó por la cintura para volcarme hacia abajo, pidiéndome que doblara las piernas para quedar a cuatro, me hizo inclinar la espalda y la cabeza hacia el suelo al máximo, mis pechos casi descansando sobre la piel de cabra. Él permaneció arrodillado, detrás de mi, me tomó por las nalgas, abrió con sus dedos mis labios vaginales y en seguida noté el infierno de sus tiernas lamidas sobre mi vulva, demorándose, controlando los tiempos antes de frotar con la lengua mi anhelante clítoris, provocándome un estallido de placer y unos gemidos incontenibles.<br />
-aaauugghhsschh&#8230; aaaauuggsschh..! -gemía yo débilmente.<br />
La atmósfera de lujuria era tan densa, que diríase que se podía cortar. Gabo, sin perder el control de sus actos, apoyó su polla en el pórtico de mi vagina, que se entreabrió sin resistencia al sentir el contacto duro, sedoso y ardiente de su carne, penetrando solo unos centímetros, jugando con movimientos circulares y breves punzadas y restregones sobre mi erecto pitoncito. Yo ondeaba mi trasero presa de una excitación descomunal, pero él mantenía el juego sin darme la penetración que yo estaba deseando con ardorosa ansiedad. Así, estuvo unos minutos punteando la entrada de mi concha, forzando mi escalada de deseo, incendiando los puntos más sensibles de mi sexo, hasta que mi agitación debió de darle a entender que estaba al límite. Sacó su verga, alargó el brazo para sacar la cajita azul que había en mi bolso, extrajo un preservativo, se lo enfundó y volvió a penetrarme, pero esta vez con una furia desesperada, me clavó su enorme polla hasta el tope de sus huevos, haciéndome disfrutar de la caliente dureza de su instrumento, que se había deslizado entre mis carnes íntimas, rellenándome por completo. Al mismo tiempo que me tenía perfectamente empalada, dobló su cuerpo sobre mi culo para alcanzar con sus manos mis pechos en suspensión y mimarlos con deliciosas caricias, con lo que me proporcionaba un doble efecto excitante.<br />
-Te gusta, &#8230;amor? -me preguntó, mientras estaba penetrado e inmóvil.<br />
-Si. -le dije en voz baja.<br />
-Aún estás un poco tímida conmigo, pero me gusta saber&#8230;. -dijo<br />
-Sentís culpa o vergüenza de estar tan caliente? -insistió él.<br />
-Un poco&#8230;si. -contesté<br />
-Por qué?<br />
-No sé&#8230;.es porque me alteras mucho y no tengo costumbre de demostrarlo tanto.<br />
-Te gusta como te cojo?<br />
-Demasiado&#8230;!<br />
-Esto aún tiene que mejorar mucho, ya verás&#8230;.<br />
Siguió un silencio, Gabo apuntalado contra mi sexo, estuvo un largo rato sacando y metiendo su polla en incontables penetraciones, obligándome a balancear mis caderas para acoplarme a su ritmo, hasta que comenzó a acelerar sus movimientos como si me estuviera taladrando. Yo explayaba mi excitación por medio de quejidos apagados, casi átonos, cada vez más frecuentes. Estaba ya tan acondicionada para coger tan intensamente que con asombro noté las contracciones reflejas como una descarga de mis tensiones, seguidas de unos escalofríos que culminaron en el éxtasis de un formidable orgasmo. Gabo continuó fustigando mi agitada concha, dándome bruscas acometidas, mientras farfullaba palabras y expresiones lascivas que yo apenas entendía, no tardando en eyacular. Después de correrse se quedó abrazado a mí, por detrás, durante unos instantes y luego desenvainó su verga, todavía gruesa y congestionada, sin que hubiera perdido su volumen.<br />
Todavía estuvimos gozando del grato y confortable ambiente que reinaba en la cabaña, próximos a la lumbre que seguía encendida. Después, nos vestimos y me acompañó hasta el hotel, insistiendo en que muy bien podía dejar de alojarme en el y terminar los días que me restaban en su cabaña. Le prometí pensármelo durante la noche y nos despedimos hasta el día siguiente con un beso breve y sentido.<br />
Me dirigí a mi habitación, tome un último baño y me metí en la cama sin entretenerme. Necesitaba tener en reposo hasta la última célula de mi cuerpo para meditar un poco los acontecimientos recién pasados. Apenas podía reconocerme en el papel de amante improvisada que estaba jugando. Sin duda, Gabo era un gran tipo, aunque no era fornido, era de músculos fibrosos, fuerte y bien dotado, tenía los hombros anchos, una voz cálida y profunda que me dominaba, limpio, atento, sensible y audaz sexualmente. Era uno de los mejores amantes que había tenido, atento, detallista, cariñoso, tierno, siempre con ganas de cogerme. Por todo esto, deseché todo prejuicio y me deje flotar como una nube a merced del empuje del viento del amor. El día había sido maravilloso, completo y alucinante, pues no era normal vivir tan variadas y fuertes experiencias en tan pocas horas, ya que hasta me parecía que habían transcurrido años desde que llegué el día antes a Bariloche. Ya la suerte estaba echada, -pensé- vine con el propósito de ver mundo y vivir la vida a tope, aquí nadie me conocía y bien podía aprovecharlo; mañana será otro día tan bonito como hoy o más, me abandonaré en brazos de mi nuevo amor, tomaré mis cosas y me trasladaré a su cabaña para compartir también su cama. Después, rememorando cada acto vivido durante el día, me sentí tan feliz, satisfecha y relajada que pronto me quedé profundamente dormida.<br />
Todavía permanecí cinco días más en San Carlos de Bariloche, fueron días muy intensos en los que me impregné de todo el aroma de esta tierra, me grabé su paisaje, disfruté del sentir profundo de su gente, sentí nuevas sensaciones y descubrí otras versiones muy gratificantes del placer sexual. Mi complicidad con mi guía Gabo fue en aumento, me mostró facetas inesperadas de su personalidad y me ayudó a ampliar mis conocimientos del lugar, a conocer a sus hombres. Todo ello, lo describo en una próxima segunda parte que nos llevará a la apoteosis más caliente de esta historia.</p>
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		<title>SEXO A LA CARTA EN LA PATAGONIA III</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Nov 2008 22:59:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Me quedé como hechizada contemplando su glorioso pene, a la vez que le tanteaba su dureza con mi pequeña mano; de repente, noté que la mano que Gabo tenía puesta sobre mi nuca, me estaba empujando inconscientemente en dirección a su sexo. Interpretando su gesto, bajé del sofá me hinqué sobre el suelo, le tomé [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me quedé como hechizada contemplando su glorioso pene, a la vez que le tanteaba su dureza con mi pequeña mano; de repente, noté que la mano que Gabo tenía puesta sobre mi nuca, me estaba empujando inconscientemente en dirección a su sexo. Interpretando su gesto, bajé del sofá me hinqué sobre el suelo, le tomé la polla con ambas manos e inclinando mi cabeza, mis labios se posaron suavemente sobre su glande. Al sentir mi contacto, su capullo se hinchó y adquirió un color amoratado, luego de besarlo lo lamí repetidamente con la punta de mi lengua, comencé a chuparla toda con ganas y al ver que había alcanzado su máximo esplendor, embutí aquella polla dura y palpitante en mi boca, recorriéndola con mis labios, dejando que penetrara hasta mi garganta.<br />
-Oohhh!! oohhh!! Sari&#8230;mi amor&#8230;.!!.-pude entender que decía entre rugidos.<br />
Al poco, noté que tenía la verga algo más untosa y presintiendo un inmediato estallido, levanté la cabeza para sacar su verga de mi boca y darle un respiro.<br />
-Ven aquí reina mía, quiero probar tu saborcito&#8230;.<br />
Me recostó sobre el sofá, y después de retirarme el panty, se dejó caer sobre mí, me separó los labios genitales con sus dedos para acariciar mi vulva con ávidas lamidas.<br />
-Hummm&#8230;que chochito tan rico, sabes a ambrosía, nena!<br />
<span id="more-267"></span><br />
Su lengua, con notable destreza, comenzó un tour maravilloso alrededor y sobre mi clítoris, haciendo que yo me agitara exacerbada por una estimulación extrema, presa de un gusto inmenso.<br />
-Mmmm..! aahhhh! mmmm. aaahhhh&#8230;! -gemía yo excitada.<br />
Así continuó unos minutos, obsequiándome con toda la sabiduría de su experta lengua, insistiendo como para asegurar mi disfrute por encima de todo. Yo, descontrolada por el calentón, agarré su cabeza y la atraje con fuerza sobre mi sexo, hasta que mi excitación llegó a la cresta de la ola, y disfruté de un orgasmo extraordinario, que me dejó patitiesa.<br />
-Aaaassch! aaaaassssch! aaaaahhh! –gemía yo entre mis estertores de placer.<br />
Consciente de que me había hecho gozar plenamente, me tomó en brazos y depositándome sobre la piel que había frente al fuego, se tumbó a mi lado, me besó el cuello y la cara con ardor, me colmó de expresiones cariñosas mientras me besuqueaba los lóbulos de la oreja. Arrimó su cuerpo al mío, hasta hacerme sentir su dureza apremiante, su pene pendulaba en su bajo su vientre, tenso como una cuerda bramante muy caliente y enrojecido.<br />
Le pedí mi bolso que estaba sobre la mesa, extraje un condón y se lo puse. Gabo se colocó boca arriba, listo para perforar con su barrena de carne lo que se pusiera por delante, me arrodillé sobre él, agarré su verga entre mis pequeñas manos y la puse justo sobre mi vulva, dejando que me introdujera solo la cabeza, acariciando el interior de mi conchita lubricada y ansiosa. El sentir su tacto caliente y aterciopelado era un juego exquisito, tan excitante que su polla recreció un tanto mientras se frotaba en la antesala de mi vagina. Me dejé caer sobre él con las piernas abiertas, entonces sentí el empuje implacable conforme iba clavándose su espadón en mis entrañas&#8230;la sensación era de lo más rico, notando como se abría paso entre los repliegues mucosos y calientes de mi vagina. Todo el tronco se hundió en mi, en un acoplamiento perfecto. Su pene de grueso calibre, forzaba mis labios, entrando y saliendo rítmicamente a impulsos de los movimientos de pelvis que yo le iba administrando desde mi posición más libre.<br />
-Dale&#8230;.dale más&#8230;. es toda para vos&#8230;! -me animaba Gabo con voz entrecortada.<br />
Poco a poco nuestras embestidas eran mutuas y fueron alcanzando más y más velocidad hasta acabar en sacudidas frenéticas, de un sexo contra el otro, que se pegaban y despegaban para volverse a atacar con furia, desesperados&#8230; camino del paroxismo temporal de un increíble climax. Primero sentí en mi coño el estremecimiento de su eyaculación, mientras su boca buscaba ansiosamente la mía para morderme los labios y liberar su excitación. Seguidamente, en unos segundos, los latidos de su polla mientras descargaba dentro de mí sus últimos bombeos, provocaron que me corriera otra vez muy intensamente.<br />
Todavía estuvimos recostados juntos por unos momentos, con su mano sobre mi vientre, acariciándolo tiernamente, suspirando y celebrando el lance tan tremendo que acabábamos de disfrutar.<br />
-Sara, eres una mujer muy completa. Algo me decía que cogiendo también serías excepcional y no me he equivocado&#8230;..eres divina, lo más! –me dijo en tono de admiración.<br />
-Qué quieres, herir mi modestia..? No te hace falta, ya he sido tuya&#8230;-le repliqué seria.<br />
-Parece que te sientes ofendida o arrepentida.<br />
-No, ha sido genial, además lo esperaba y tu lo sabías&#8230;pero no me ha quedado muy buena conciencia, sabes?<br />
-Porqué, mi amor&#8230;?<br />
-No sé&#8230;siento que no me he hecho apreciar y que puedas pensar que soy siempre así con todos.<br />
-Eso no&#8230;por Dios Sara! Pienso que las circunstancias nos han desbordado la pasión y nos han obligado ha hacerlo así.<br />
-Realmente, me gusta el sexo y lo disfruto con liberalidad, pero soy cuidadosa al escoger mis compañías.<br />
-Entonces&#8230;gracias por el privilegio. Me siento afortunado de ser tu elección!<br />
Después de este diálogo de aclaración, Gabo se ha levantado, se ha vuelto a poner su albornoz, para poner la mesa y asar la carne para la cena. Era ya el final del atardecer. La cena transcurrió plácidamente, nos abrimos más entre nosotros, platicando abiertamente, mientras dimos cuenta de la parrillada y de una botella de vino tinto. Estaba todo exquisito y así se lo reconocí, dándole una vez más las gracias por tantas atenciones y demás. Al terminar preparó una taza de mate cocido para que degustara esta apreciada infusión argentina que, según Gabo, me ayudaría a digerir tanta carne en una noche. Lo tomamos sentados en los sillones, frente a la agradable fogata.<br />
Le recordé que cuando viera oportuno me acompañase hasta el hotel, a lo que me dijo que aún era pronto, puesto que al día siguiente no necesitábamos madrugar mucho.<br />
Por un instante, cerré los ojos para recuperarme de la realidad del momento. Estaba en un país alejado del mío por muchos miles de kilómetros, con la sola compañía de un hombre, que se mostraba como un caballero y aunque casi desconocido me había entregado a él sin condiciones, y a mi albedrío. No podía llamarme a engaño, ya que desde el primer momento percibí que aparte de ser amable con una extranjera y distraer su soledad, su actitud denunciaba que pretendía algo más, algo como conquistarme y tener una aventura conmigo. A pesar de ello, hice como que no me daba cuenta de su asedio, me sentía complacida de verme tan consentida y mimada por este hombre, buen amante, que me inspiraba confianza y seguridad. Su persona me había seducido. No me arrepentía de haberle aceptado, pensando al final que todo iba bien y así iba a seguir.<br />
-Seguro que ahora ya te encuentras como nueva….-comentó él.<br />
-Si, pero me siento magullada del cuerpo, como si me hubieran apaleado. –contesté.<br />
-Tú lo que necesitas para reponerte es un buen masaje antes de dormir. -me dijo.<br />
Le miré a la cara con aire incrédulo, sin decir palabra. Me aseguró que estaba habilitado para hacerlo, ya que tiempo atrás hizo un curso de fisioterapia.<br />
-Dejame que te compense y alivie por el día tan duro que te he hecho llevar. –insistió.<br />
-Te lo agradezco, pero no voy a consentir que estés todo el día haciendo de nurse para mí. –le contesté.<br />
-Ninguna molestia, al contrario, he decidido dedicarme a vos todo el tiempo, quiero dispensarte lo mejor de mí, cuidarte, llenarte y colmarte de lo que te haga feliz. –insistió mientras me acariciaba la barbilla.<br />
-Mira Gabo….otro día te dejaré que me hagas una demostración.<br />
Sin hacer caso de mi propuesta, se levantó dirigiéndose al baño y al poco salió con un frasco, un tubo y una toalla de baño, la extendió sobre él la piel de cabra y me señaló que me tumbara sobre ella, a modo de camilla. El me esperaba allí, de rodillas para iniciar su tratamiento. Inexplicablemente en mi, adopté una actitud de obediencia ciega y sin más objeciones me acosté boca abajo, con la camisa puesta y los brazos extendidos, él, se colocó a horcajadas por encima de mis piernas, me despojó parsimoniosamente de toda la ropa, luego introdujo sus dedos acariciantes entre mis cabellos, me retiró el pelo hacia delante, deslizó los dedos desde mi nuca hasta el cuello, presionando y amasando la parte muscular, insistiendo con las manos y los dedos durante un rato hasta alcanzar los hombros.<br />
Después, vertió una parte del aceite aromático y estimulante dérmico en sus manos y me untó todo el torso, me frotó a lo largo y ancho de la espalda, hasta recorrerla desde la nuca hasta los glúteos con friegas y frotamientos, en inacabables maniobras con las palmas de las manos y los dedos, alternando los trazos largos, cortos, circulares. Antes de dejar la zona, pasó las yemas de los dedos bordeando la espina dorsal en un rozamiento tan sutil que apenas me tocaba, tal como si una araña estuviera correteando por mi espalda.<br />
Esto último, me produjo un cierto cosquilleo muy familiar, eran los primeros efectos sensuales. Ahora, sentía la sensación de una nueva forma de comunicación entre los dos, algo que tenía verdadera profundidad, traspasaba mi piel. Como se trataba de solucionar mis problemas físicos, me dejé hacer con gusto pero pronto comencé a sospechar que el final iba a ser otro. Poco a poco fui pasando a un estado mental de abandono, disfrutando de ser tocada, algo que él estaba haciendo muy bien.<br />
Gabo, se retiró hacia atrás para poder trabajar en la zona de mis extremidades. Ahora se ocupaba brevemente de mis pies utilizando sus pulgares, me atenazó los tobillos con las dos manos para elevar mis piernas y fregar la fina piel varias veces, concienzudamente, hasta más arriba de las rodillas, cada vez con más firmeza, incluyendo la zona interior de los muslos. Sus últimos recorridos ya eran más amplios, casi más bien caricias sensuales que friegas terapéuticas o por lo menos mi estado voluptuoso así me lo hacía notar. Después de acabar con mis piernas, pasó a frotarme y amasarme los glúteos de nuevo, oprimiendo y frotando cada uno de ellos con su mano extendida, a la vez que los jalaba hacia los lados, separándolos repetidamente. Su mano surcó varias veces la hendidura de mis nalgas, sin llegar a rozar el ano ni los genitales. Me volvió a frotar con las palmas de la mano, con mucha presión, a lo largo de la espina dorsal, hasta que me calentó toda la zona lumbar y cervical. La verdad es que con los últimos tocamientos me había transportado al paraíso del bienestar.<br />
En unos segundos pasó por mi mente que con todas estas manipulaciones por casi toda mi anatomía trasera, mis molestias musculares habían desaparecido por completo, parecía ser que Gabo había hecho un buen trabajo, mi cuerpo estaba nuevo y laxo, pero poco a poco pasé de estar relajada a tener las pulsaciones aceleradas, y las partes vedadas de mi intimidad habían quedado llameantes con el ansía de ser también exploradas por sus experimentadas manos.<br />
Aprovechando el masaje, Gabo me había realizado también un meticuloso preludio muy rijoso, que me había preparado para todo. Imaginaba el ejercicio de autocontrol que estaría realizando él, resistiendo al llamado de su instinto para abalanzarse sobre mí, y cambiar el programa fisioterapéutico por un lance desenfrenado de sexo. Pensé que si se había contenido hasta el momento, era por su experiencia y que su intención sería despertar un fuerte deseo en mí para terminar cogiendo como locos.<br />
Seguidamente, sus dos manos abiertas se metieron debajo de mi cuerpo, volteándome para cambiarme a la posición supina. Así, puesta boca arriba, sin amagos, extendió más aceite sobre mi piel y me propinó un tratamiento similar, deslizando sus manos y sus dedos hábilmente en innumerables viajes sobre mi vientre, oprimiendo y acariciando mis costillas y mis pechos. Llegaba al minúsculo triángulo velloso sobre mi pubis y encogía los dedos para no tocar mi flor genital. En una de sus aproximaciones a mi región púbica, debió comprobar allí las convulsiones de mi bajo vientre, que yo ya no podía disimular por más tiempo.<br />
-Bueno Sari &#8230;&#8230; creo que hemos llegado otra vez al punto. Ahora para rematar necesitamos los dos algo más, no crees? –me dijo mientras me despojaba de mi ultima ropa.<br />
-Si….me parece que el masajista se ha salido del guión! –le contesté abrumada por la calentura.</p>
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		<title>SEXO A LA CARTA EN LA PATAGONIA II</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Nov 2008 22:58:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Me respondió con una bella sonrisa que dejaba notar que era una mujer además de bella, muy simpática. Me contestó que había venido a visitar a una tía suya en Bs.As. y de paso disfrutar de unos días en un lugar como este, tan natural y diferente para ella. Al comprobar que estaba sola, inmediatamente, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me respondió con una bella sonrisa que dejaba notar que era una mujer además de bella, muy simpática. Me contestó que había venido a visitar a una tía suya en Bs.As. y de paso disfrutar de unos días en un lugar como este, tan natural y diferente para ella. Al comprobar que estaba sola, inmediatamente, la he invitado a tomar otra copa y hemos seguido charlando con agrado, pues parecía una chica bastante culta, y además de su belleza, su simpatía y la fragancia cítrica que emanaba me atraían mucho de ella. Hemos estado hablando largo rato de forma que sin saber cómo entramos en confidencias y casi nos contamos nuestras vidas. Me ha dicho que se llama Sara, &#8220;Sari&#8221; para los amigos, y que trabaja en una compañía consultora, como analista de inversiones. Por mi parte, le he contado que estoy de vacaciones para unos días, que habito en una linda cabaña de madera de mi propiedad y otros pormenores por los que estaba allí. He sabido que pensaba quedarse durante varios días para conocer lo más destacable del lugar y no he dudado en invitarla a conocer los sitios más interesantes, ofreciéndole mi guía de experto conocedor local. Ella, como era de esperar no se ha abierto a alguien a quien recién ha conocido. Ha intentado rehusar mi ofrecimiento, no deseaba causarme molestia alguna, ni abusar de mi amabilidad, pero algo me decía que valía la pena insistir y después de repetirle mi ofrecimiento y tranquilizarla, he conseguido que finalmente aceptara dejarse acompañar por mí. Entonces nos hemos citado para que mañana pase a buscarla por el hotel. Me he venido a mi casa muy impresionado por la simple idea de pasar algún día con una joven tan atractiva y quizás soñando que intentaría algo más, a ver que pasaba, pues por intentarlo no podía perder nada, al contrario, me serviría de distracción y bien podría ser la ocasión de oro que andaba buscando últimamente. Tal vez la fortuna me había puesto delante la posibilidad de tener una relación fuerte con una mujer tan sexy y bella. Si no tenía éxito, por lo menos habría conocido a una mina interesante del otro lado del Océano&#8221;<br />
<span id="more-266"></span><br />
Un día largo y tendido con Gabo:<br />
A primera hora de la mañana ya me estaba esperando el en lobby del hotel, salió a mi encuentro, nos saludamos y le invité a desayunar conmigo. Yo salí arreglada para la ocasión, quería causarle la mejor impresión y además ir a tono para un día en la montaña. Llevaba un pantalón verde de camuflaje, muy ajustado, combinado con unas botas de escaso tacón. La parte de arriba la cubría con un jersey elástico y apretado que dejaba adivinar todo el contorno firme y turgente de mis senos. Encima de todo ello, un chaquetón grueso hasta mas abajo de las caderas. Gabo se vino hacia mí, me besó ligeramente en las mejillas, y me miró sin recato, con admiración y regocijo. Durante el desayuno, aprovechamos para planificar la actividad del día; me sugirió que podíamos empezar por visitar El Cerro Catedral y disfrutar de las montañas y los centros de esquí. Él se había llevado su ropa y todo lo necesario para esquiar, con la idea de darme unas lecciones intensivas durante toda la mañana, ya que para mi era la primera vez que lo iba a practicar.<br />
Montamos en su camioneta y bordeando el bonito lago que hay en Bariloche, me llevó a unos 20 kms. junto a la base de este conocido macizo montañoso. Allí aparcamos el coche y después de rentar un equipo de nieve para mí, tomamos el cable carril, un sistema de elevación como un teleférico y alcanzamos un área muy extensa destinada a la práctica del esquí. El lugar era maravilloso, con las cumbres nevadas y los cerros picudos, con gran movimiento de gente por todas partes para disfrutar de las actividades de montaña. Nos quedamos en una pista fácil y tranquila, poco patrullada, lo cual me pareció buena idea, así mi torpeza no sería tan vista. Estuvimos horas y horas ensayando para que yo consiguiera deslizarme sobre la nieve, y a cada intento se correspondía una caída o pérdida del equilibrio. Gabo, me sostenía agarrándome por los brazos y levantándome cada vez que me caía por los suelos, era una situación cómica y divertida, debido a mi inexperiencia. Mi falta total de habilidad para moverme en la nieve, me obligada a entregarme en sus brazos sin saber si era necesaria tanta permisión, algo que él aprovechaba para recrearse placenteramente mientras enderezaba mi posición. Al final de la mañana, ya habíamos conseguido que yo avanzara con relativa estabilidad, no sin antes haber rodado por la nieve en un montón de ocasiones. Nos reíamos como niños traviesos a cada tarascada y en algún caso, en mi caída le arrastraba a él que se dejaba rodar sobre la nieve, abrazado a mí. Aparte de divertirnos mucho, para mí aquello era nuevo y me enganchó de tal manera que la mañana se me pasó rápida como en un suspiro.<br />
Con la excusa de mi aprendizaje, habíamos tenido mucho contacto físico, retozando sobre la nieve como si nos conociéramos de toda la vida; siguiendo el guión de las clases, durante tantos ejercicios sus agarrones y abrazos no habían dejado libre de sobo ni un centímetro de mi cuerpo. Al final de la práctica, yo ya mantenía mi cuerpo vertical, algo insegura, por lo que Gabo para evitar mi derrumbe me sujetaba con sus brazos, de manera que alguna vez me quedaba involuntariamente pegada a él, mientras me sostenía por detrás. Sentí el calor de su aliento sobre mi nuca, así como el blando y notable contacto de su hombría sobre mi parte trasera. En algún momento, al clavar su mirada invasiva y tensa sobre mis ojos, percibí que en nuestros cuerpos se estaba produciendo una rebelión de hormonas que no iba a ser fácil de dominar y mantener en calma.<br />
Cuando llegó la hora, nos fuimos a comer a uno de los restaurantes típicos de Cerro Catedral. En la larga y relajada sobremesa, sentados uno frente al otro en una mesa pequeña, que nos hacía muy próximos, él clavaba sus ojos en los míos, como embelesado. Me estuvo preguntando todo sobre mis gustos y aficiones, tanto de tipo social como íntimas, de manera que tocamos el ineludible tema de la sexualidad sobre el que Gabo deseaba conocer mis gustos y limitaciones. Yo abierta de mente como soy, no tuve reservas para intercambiar con él mis opiniones y preferencias. Esto le acabó de envalentonar y tomando mis manos, apretándolas entre las suyas, para transmitirme su calor me dijo:<br />
-Eres como me había imaginado. Mi tipo de mujer ideal. -confesó él.<br />
-No creas&#8230;..también tengo mis defectos, y terribles. -contesté.<br />
-Lo que tendrás son montones de pibes detrás de ti&#8230;.-afirmó.<br />
-Hombre&#8230;no me puedo quejar, la verdad.<br />
-Qué te gustaría hacer ahora, Sari?<br />
-No sé&#8230;tu eres el guía y sabrás que es lo mejor&#8230;.<br />
-Entonces&#8230;si nos dejamos llevar por mi instinto nos vamos ya y te muestro mi cabaña.<br />
-De acuerdo. Hoy ha sido un día tan movido que ya estaría bien retirarnos.<br />
Mientras me decía esto, mantuvo mis manos aprisionadas entre las suyas, como si yo fuera una codiciada presa que me fuera a escapar, transmitiéndome su calor y afecto en forma de una corriente que fluía por todo mi ser. Abandonamos el restaurante y descendimos por el transporte de cable carril para regresar a Bariloche. Gabo, por el camino me propuso ir directamente a la cabaña, tomar algo allí mismo y luego, antes de devolverme al hotel, me invitaba a una cena rápida a base de carne, que cocinaría él mismo. Después de tantos favores, no me pareció bien rechazar su ofrecimiento y consentí en acompañarle a su casa y acabar el día como él lo estaba planeando.<br />
Sin tardar, llegamos a su cabaña que estaba en las afueras de la ciudad, en una zona apacible poblada de un grupo de casitas de madera, discretamente separadas unas de otras, rodeadas cada una de ellas de un espacio arbolado. Su interior era cálido y acogedor, tenía un aire rústico debido al mobiliario y al estilo de construcción, con las paredes formadas de troncos de madera y el pavimento del suelo también de madera, lo que aislaba la estancia del frío. Se trataba de una vivienda pequeña, dotada con todos los servicios básicos necesarios, construida en una planta ligeramente elevada sobre el nivel del terreno. En el fondo, frente a la entrada, había un hogar con leña dispuesta para encender fuego. El centro de la sala estaba ocupado por una mesa rectangular de madera maciza, con cuatro sillas acopladas a ella. En una de las paredes un sofá de dos plazas y dos sillones encarados al hogar. En el suelo, entre la mesa y el hogar se extendía una gran piel de cabra a modo de alfombra. Luego, Gabo me mostró el resto de la cabaña, una diminuta cocina, cuarto de baño y un dormitorio con una cama grande. Era un encanto de casita.<br />
Antes que nada, me sugirió que podía darme una ducha allí mismo, sin tener que esperar a llegar al hotel. Entre tanto, él se ocuparía de encender el fuego del hogar para caldear la vivienda.<br />
-Podés ponerte una camisa mía que hay colgada en el baño, así estarás más cómoda para la cena. –me dijo.<br />
Cuando salí del cuarto de baño, solo llevaba la ropa interior y una camisa suya que me llegaba casi hasta las rodillas. Gabo me miró divertido y me indicó que me sentara junto al fuego mientras el también se duchaba rápidamente. Después del esfuerzo físico de esa mañana, el cuerpo me había estado pidiendo un buen baño, por eso ahora me sentía cómoda y relajada.<br />
Mientras estuve sentada en el sofá, que daba lateralmente al hogar, al reflujo cálido del fuego, pensé que estaba atrapada en un ambiente perfecto para una velada íntima, en cómplice soledad con mi nuevo amigo. Estaba segura que eran el lugar, el momento y el hombre predestinados para hacer realidad una fantasía romántica y de pasión, un buen complemento para enriquecer mi plan de viaje. Había todavía bastante por descubrir, pero en el aire se respiraba una atracción y deseo crecientes. Él, se estaba comportando cada vez más confianzudo y amoroso conmigo, estrechando el cerco y ganando espacio por momentos, aunque, eso si, sin propasarse ni abusar de su ventajosa situación.<br />
Gabo, no tardó en salir del baño, metido en un albornoz blanco de baño, con signos de encontrarse en un estado tónico, con un brillo especial en los ojos que denotaba un alto nivel de energía contenida en su interior. Se sentó a mi lado, muy junto, nuestras miradas tropezaron, la mía era de sumisión y la suya tan hipnótica y apremiante que me dejó inerme durante unos segundos. Su estado parecía tenso y excitado.<br />
-Bueno Sari, no me decís nada de mi cabaña&#8230;.<br />
-Me parece una monada, un refugio muy lindo y acogedor.<br />
-No se te antoja compartirla conmigo unos días &#8230;?<br />
-No creo que sea buena idea, te quitaría tu libertad y podía ser incómodo para los dos.<br />
-Yo pienso todo lo contrario, me hace mucha ilusión tenerte aquí conmigo&#8230;.!<br />
Aprovechando nuestra proximidad en el asiento, muy inclinado sobre mí, me tomó la cabeza delicadamente con ambas manos, volteó mi cara hacia él y puso su boca junto a la mía, acoplando sus labios suavemente sobre los míos, para comprobar si yo aceptaba su iniciativa. Yo no tenía pensado haber entrado tan pronto en ese juego, al primer envite, el primer día de conocernos, pero ya me di cuenta de que todo se precipitaba, estaba metida en un pozo de pasión y era el momento justo de cambiar el chip.<br />
-Mmmm! Sari&#8230;.. como he soñado este momento! -exclamó besando mi oreja.<br />
-Uuffff&#8230;Gabo&#8230;! –Suspiré yo aturdida.<br />
Siguió adelante, incontenible en sus acciones, demostrándome que estábamos en un trance inaplazable. Su mano se apoyó sobre mi muslo, ascendió por detrás y exploró entre mis nalgas, me acarició el torso, todo ello a la vez que sus labios se habían trabado con los míos, su lengua paladeaba dentro de mi boca sorbiendo mi saliva y mezclándola con la suya. Yo le respondí, friccionando mi lengua furiosamente contra la suya, dentro y fuera de la boca. Su otra mano impaciente y experta comenzó a acariciarme los pechos por encima de la camisa. Sin darme cuenta me había desabrochado los botones, liberándome rápidamente del sujetador, facilitando que su mano amasara con ahínco mis pechos turgentes y deseosos de ser tocados. Parecía tener muchas manos, y con una acariciaba mi vulva por debajo de la braguita, penetrando sus dedos en un delicioso y diabólico recorrido alrededor del clítoris.<br />
-Oooh! ooohh&#8230;.! -comencé a suspirar<br />
-Te sentís bien&#8230;? -preguntó en tono acalorado.<br />
-Si, claro&#8230;.-le dije abrazándome a él, entregada.<br />
Comencé a retorcerme de gusto sobre el sofá, señal de que nuestros cuerpos empezaban a arder por los cuatro costados. Él inclinó su cabeza, alcanzó mis senos con sedientas lamidas y consiguió atrapar en seguida uno y otro de mis pezones, chupándolos con la avidez de un animal hambriento. Me tomó una mano y la llevó sobre su pene, para que comprobara el volumen de su paquete. Su boca y su lengua iban y venían desde mi cuello hasta el contorno de mis senos de oscura cúspide, erecta y húmeda a causa de sus libaciones. Eran unas lamidas alternadas con chupadas deliciosas, ruidosas y delirantes.<br />
-Ya ves cómo me tenés&#8230;.caliente desde que me hablaste por primera vez!<br />
-Si&#8230;. mmmm! -murmuré.<br />
Volvió a besarme en la boca, con tal fruición que a cada encuentro de nuestros labios acompañaba un chasquido sonoro. Después dejó de besarme, se separó ligeramente de mí para contemplar sonriente mi rostro feliz y satisfecho, mientras que acariciándome los pechos con ambas manos, me decía:<br />
-Sara tenés unas tetas perfectas, apetitosas y muy sensibles&#8230;de lo mejor que he visto&#8230;!<br />
Nuestra complicidad ya era tal que el progreso de nuestra entrega era rápido y compartido sin reserva alguna. Prueba de ello fue que me despojó de la camisa, y yo solté mi mano que había permanecido agarrada a la erección que se proclamaba debajo de su bata. Pensé que su miembro no merecía el encierro al que estaba sometido, le desaté el cinturón de su bata, la abrí lo justo para que emergiera su verga exultante y tiesa como un mástil.</p>
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		<title>SEXO A LA CARTA EN LA PATAGONIA I</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Nov 2008 22:57:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los hechos que contiene esta historia tuvieron lugar en fechas aún recientes. Fue con motivo de una visita que hice a mis parientes lejanos de Argentina. Además del encuentro familiar, mi viaje a tan larga distancia era para aprovecharlo y hacer algo de turismo por aquellas tierras. Después de una semana disfrutando de los principales [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los hechos que contiene esta historia tuvieron lugar en fechas aún recientes. Fue con motivo de una visita que hice a mis parientes lejanos de Argentina. Además del encuentro familiar, mi viaje a tan larga distancia era para aprovecharlo y hacer algo de turismo por aquellas tierras. Después de una semana disfrutando de los principales atractivos y de recorrer los barrios más interesantes de Buenos Aires, decidí que los días que aún me restaban de vacaciones los ocuparía haciendo algo por mi cuenta y de esta forma liberar a mis tíos, ya que no me apetecía recargarles por más tiempo con las atenciones que mi presencia requería, pues ellos, aunque extremadamente acogedores conmigo, tenían que ocuparse también de sus propias obligaciones. De esta forma, pensé, podría volar a mi aire por aquellas tierras, para mi exóticas y prometedoras, en las que tal vez tendría la ocasión de conocer gente, sumergirme en sus esencias y vivir más intensamente sus costumbres y sus peculiaridades culturales. Así que decidí consumir la última semana en este lindo país, visitando la bonita región de La Patagonia, una de las más recomendadas y pintorescas de Argentina.<br />
<span id="more-265"></span><br />
El mismo domingo, me despedí de mis familiares y en unas horas ya estaba aterrizando en el pequeño aeropuerto de San Carlos de Bariloche, que era la ciudad más importante de La Patagonia. Nada mas descender y avistar la ciudad y sus alrededores, enseguida me di cuenta de que había sido un acierto, por la inmensa belleza del entorno natural en que estaba enclavada. Me desplacé directamente al Hotel Sunset, donde había reservado habitación para una semana. La ubicación de mi alojamiento estaba en el centro cívico de la ciudad y cerca del famoso lago Nahuel Huapi. Era temporada alta, por ser invierno, y aquello estaba muy concurrido de turistas procedentes de todas partes. Desde el primer momento, me sentí muy a gusto en aquellos parajes tan singulares, con tanta animación. Presentía que iba a tener vivencias extraordinarias en aquel lindo rincón de la Tierra, que me esperaba una estadía llena de alicientes; estaba eufórica, feliz y más comunicativa que nunca en aquel ambiente de calidez humana que reinaba por todas partes, a pesar del frío que estaba haciendo en esas fechas.<br />
Como estaba viajando sola, lo más prudente sería no aventurarme demasiado en la vida nocturna, hasta conocer mejor el ambiente. Ya me inscribiría, al día siguiente, para las diversas excursiones que se organizaban desde el mismo hotel.<br />
Esa misma noche, como tenía que organizar mis cosas y terminar con mi mudanza, después del largo vuelo de más de 1.600 Kms. que había tenido que hacer, me dispuse a cenar en el restaurante del hotel. Después de la cena, me acomodé en un salón que había en el mismo lobby del hotel, me senté en la barra del bar para tomar algo y hacer tiempo hasta la hora de dormir. El ambiente era muy tranquilo, ya que por ser las últimas horas del domingo la concurrencia era escasa. Mientras tomaba un cóctel, estuve preguntando algo a los camareros, que se desvivieron por facilitarme toda la información que pedía. Se mostraban muy amables y corteses conmigo. A mi lado, estaba sentado un caballero, con vestimenta deportiva, de media edad, alto, de mirada penetrante y agradable, que no dejaba de observarme con interés, pero discretamente. Era un hombre bien parecido, de hermosos ojos azules, realmente atractivo, que todavía conservaba el poderío físico y el encanto de la madurez temprana. Parecía estar algo aburrido y con disposición a entablar conversación. Presumí que de un momento a otro me iba a decir algo. Así fue, me abordó con simpatía y discreción, estuvimos platicando mucho tiempo, tan metidos en nuestra conversación que pasaron las horas sin darnos cuenta. Me dijo llamarse Gabo, era argentino, separado, de 42 años, ingeniero electricista y me estuvo relatando muchas cosas del lugar, de su persona y su vida. Me recomendó no andar mucho sola por ahí, agruparme con otros turistas para las excursiones y por si no me gustaba ir en rebaño se ofreció a mostrarme las bellezas naturales de esa parte de La Patagonia, pues estaba de vacaciones y tenía mucho tiempo libre. Su proposición me pareció tentadora, pero tuve que hacer como que no la escuchaba por razones de lógica prudencia, ya que también podía tratarse de un cumplido de cortesía, además de no saber con certeza si era persona recomendable. Sin embargo, en mi fuero interno no me importaba aceptar y aventurarme con este desconocido de apariencia fiable. Parece que su interés por mí era firme, pues insistió en su idea, y no cesó hasta que venció mis débiles reparos y me hizo aceptar su compañía para realizar juntos algunas excursiones. Quedamos en que al día siguiente pasaría a buscarme por el hotel, con su auto. En el fondo me sentí muy halagada, con la agradable y cómoda sensación de estar protegida y atendida por alguien del país, que aunque algo mayor que yo, era un hombre tan apuesto que nuestra diferencia de edad no era nada llamativa. Parecía que era una persona, por quien podía dejarme llevar tranquilamente. De esa forma tan inesperada se cruzaron nuestros caminos.<br />
Más tarde, durante los días que estuve con él, tuve ocasión de ojear su diario y en la fecha del día en que nos conocimos, había escrito lo siguiente:<br />
&#8220;Hoy domingo, creo que ha sido un día de suerte para mí. Llevo varios días de vacaciones, en la cabaña invernal que poseo acá en Bariloche y desde mi llegada no he tenido nada que se salga de lo corriente, hasta que esta noche decidí ir al centro de la ciudad para consolar un poco mi soledad, antes de retirarme a dormir. He permanecido un rato de la tranquila noche de domingo, en el bar del Hotel Sunset, pensando que tal vez podría ver a alguno de mis amigos que suelen ir por allí. Me he sentado en una mesa y miré si estaba alguien, pero no hallé ninguna cara conocida. En el lugar solo había algunos de turistas; de pronto, he visto a una mujer rubia que estaba sentada en la barra del bar, se veía muy bella, con un imponente cuerpo y además estaba sola. En principio, supuse que sería una turista del norte de Europa o francesa, pero después, cuando se dirigió al barman, me he dado cuenta de que era española. Me dije -woww&#8230;, española y qué belleza! no creo que haya problemas con el idioma- Entonces, he decidido acercarme a la barra para tratar de entornar una conversación con ella.<br />
Cuando me he acercado he notado que usaba una dulce fragancia cítrica que me erotizó el sentido olfativo, ya que me encanta que las mujeres lleven ese tipo de aroma. Se veía que era bastante joven, aparentaba menos de 30 años. Estando en la barra casi a su lado, me he volteado para mirarla con firme insistencia e interés y enseguida me he dado cuenta de que ella me estaba observando disimuladamente.<br />
-Hola! Qué hace una mujer que viene de tierras cálidas y placenteras a este bello lugar tan gélido y nevado? -le dije.</p>
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		<title>Una relacion interracial. Follando con mi amante en Haití.</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Sep 2008 22:02:56 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Interracial]]></category>
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		<description><![CDATA[Hola me llamo Paola, mido 1,70 de alto, tengo ojos verdes, pelo ondulado de color negro y mis medidas son 98, 62, 91. Les cuento mi historia.
Todo comienza cuando consigo trabajo en la empresa de un amigo (mi actual amante). Él es de Haití, vino desde chico al país ya que su padre era un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola me llamo Paola, mido 1,70 de alto, tengo ojos verdes, pelo ondulado de color negro y mis medidas son 98, 62, 91. Les cuento mi historia.</p>
<p>Todo comienza cuando consigo trabajo en la empresa de un amigo (mi actual amante). Él es de Haití, vino desde chico al país ya que su padre era un empresario y lo enviaron para acá. Yo lo conocía desde la escuela. Roger como se llama, es morocho de un físico admirable, parece actor de películas porno.</p>
<p>La historia comienza cuando me invita a ir de vacaciones al Brasil en diciembre. Yo tenía un dinero ahorrado y acepte su invitación, así que fuimos para alla. Transcurrieron unos dias en donde nos encontrabamos en un playa. El estaba acostado tomando sol, entonces yo me puse un bikini amarillo, casi diminuto, por lo que tuve que depilarme para que no se vean los bellos pubicos, ya que da una sensacion desagradable ante la presencia de un hombre. Me diriji hacia el y le tapo el sol, el tenia puesto un traje de baño de competencia, azul, lo que se le notaba su bulto y que no pasaba desapercibido. Yo ya le habia echado el ojo y me imaginaba tragandose ese tremendo mazo mi vagina. Fue cuando lo dejo sin aliento la vista que tenia en frente de el. Pareciera que fue automatico como crecio su miembro, su glande salio del traje de baño parecia una pelota de golf enorme y gorda, yo comence a reir y el se puso molesto en un prioncipio, peor le dije que estaba todo bien que ya lo habia visto desnudo cuando entre a la habitacion a llevarle el desayuno el primer dia de vacaciones. Desde ese momento todo cambiaria, nos fuimos de la playa para almorzar, charlamos y me propuso que me cambiara de habitacion y me fuera a la de el, no me parecio mala idea, yo me imaginaba de todo ese momento. Asi que por la tarde me cambie a su habitacion. En la noche nos fuimos a bailar, quedamos en encontrarnos en el bar del hotel a las nueve, asi que me puse una mini corta color negra y una blusa blanca casi transparente, notandose la ropa interior con encaje que tenia puesta y unos zapatos tacos aguja color negro que me habia comprado, ya que me encanta usar tacos altos.</p>
<p><span id="more-223"></span></p>
<p>Cuando bajo las escaleras el me ve y se queda boquiabierto, preguntandole que le pasaba y me contesta que estaba hermosa consiguiendo con esto que me alegrara durante toda la noche. Fuimos a tomar algo y luego a bailar. Una vez en el Boliche comenzamos a bailar separados y se me fue acercando mas y mas hasta tocarnos mutuamente, bailamos con movimientos donde nuestros cuerpos estaban en contacto y el tenia una ereccion haciendome notar como estaba yo casi tuve un orgasmo de tanto que me la apoyaba cuando bailabamos, asi que decidimos salir a tomar un poco de aire y caminar por la playa durante la noche. Durante el trayecto observamos como una rubia estaba siendo penetrada por dos negros en la zona de las rocas, lugar desabitado ya que cuando sube la marea se hace inaccesible, eso me puso a mil y lo abrace y lo bese con tantas ganas a mi Roger que el comenzo a besarme el cuello y tocar mis pechos, asi que yo hacia lo mismo y le saque en forma violenta la camisa y acaricio su abdomen, lo beso y llego hasta el cinturon que sujetaba su pantalón, le bajo la cremallera del mismo y sale su erecto miembro de color negro, por lo que intento saborear su glande que estaba a punto de reventar, casi no me entraba en la boca, era espectacular tener ese palo negro en mi boca, asi que comence a pajearlo, de largo era en ese momente de dos puños y medio, cuando me dice que deje de hacerlo y se hace para atras era el momento que eyacularia, yo succionaba cada vez mas hasta que senti el primer chorro de semen que llego a mi garganta y luego otros mas asi me trague sus jugos, quedando satisfecho, luego me besaria apasionadamente y nos iriamos hasta el hotel.</p>
<p>Una vez en la habitación, le digo que se meta en el baño y que venga cuando lo llamara asi lo hizo. Yo busque mis ligas color blanco junto con el corse y mis zapatos favoritos con los que habia ido a bailar. Lo llamo encontrandome acostada en pose provocativa esperandolo, y entra desnudo con su miembro erecto como una piedra y comienza a besarme, me acaricia y comienza a jugar con mi clitoris que en cuestion de segundo se hincho como nunca me habia pasado con otro hombre, yo le pedia que se acostara, entonces yo me subo encima de el y agarro de su miembro y juego con la entrada de mi vagina, introduciendo el glande, notado como se abría paso a traves mio. Como yo estaba ya lubricada la comence a meter de a poco viendome en el espejo que tenia frente mio como se introducia todo hasta llegar a sus testiculos, tenia como 25 cm de polla negra dentro mio. Luego me pongo boca arriba y el se tira encima y coloco mis piernas entre sus anchos hombros y me comienza a penetrar, pudiendo observar como entraba hasta el tope con sus testiculos eso me calentaba mucho, yo gemia como una perra asi que le pedia que me dejara dentro mio su caliente leche, por lo que continuo con sus movimientos como veinte minutos yo en ese tiempo tuve tres grandiosos orgasmos que me dejaron casi sin aliento.</p>
<p>Esa noche hicimos dos veces mas el amor, asi que el dia siguiente lo pasamos descansando. La ultima semana me dijo que le encantaba mi culo y que me queria probarme la penetración anal, yo dude bastante, pero mi conciencia me decia que probara, y asi paso una noche yo le dije que haria el trabajo de metermelo, si que hicimos el amor por adelante y luego me subo arriba de el y me voy sentando de a poco sintiendo como a pesar de estar lubricada al maximo y un poco dilatada costaba introducir el glande asi que con un poco de esfuerzo logro meterlo no sin antes sentir un dolor que llego a exitarme si que comence a bajar un poco mas, ayudandome con las manos abriendo mis nalgas asi se metia mas adentro esa hermosa y gorda barra de chocolate. Logre introducirme casi la mitad y comenzo en mete y saca por parte de el, primero fue despacio y luego los movimientos fueron aumentando de velocidad hasta que se salia y la volvia a meter estuve asi por varios minutos y tuve un orgasmo espectacular y mi Roger eyaculo dentro mio. Luego me hace poner con mi culo para arriba para que viera a traves del espejo como estaba dilatado mi ano gracias a las embestidas de el. Y asi continuo nuestra relacion, hemos hecho dos filmaciones caseras porque nos encantan los videos de sexo casero, asi como tambien nos hemos sacado fotos desnudas y tengo una que es espectacular cuando me penetro en las escaleras del apartamento por atras y nunca habia tenido mi ano dilatado como ese momento. Hemos hablado del tema de tener una doble penetracion interracial y filmarla en otro video casero, pero no sabemos con quien la vamos a hacer. Ese es mi sueño, y el sueño de el es hacerle el amor a mi harmana que es rubia de ojos verdes, a la que ya le hizo el amor en su cumpleaños, mientra yo los filmaba en video la escena de sexo, fue espectacular ver como introducia su negro miembro hasta los testiculos en el vientre de mi hermana la que gozo como nunca junto a mi.</p>
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		<title>El negro de mis sueños</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Aug 2008 22:05:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos eroticos]]></category>
		<category><![CDATA[amateur]]></category>
		<category><![CDATA[argentinas]]></category>
		<category><![CDATA[Interracial]]></category>
		<category><![CDATA[Latinas]]></category>
		<category><![CDATA[negros]]></category>
		<category><![CDATA[penetracion anal]]></category>

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		<description><![CDATA[Hola mi nombre es Enedit, soy de argentina y tengo 19 años. Blanca, de pelo rubio, buen cuerpo bueno mejor dicho excelente cuerpo, 96 de pecho, 63 de cintura y lo que vuelve locos a todos lo hombres: un culo bien paradito y firme de 97 cm. De cara soy muy linda con unos precisos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola mi nombre es Enedit, soy de argentina y tengo 19 años. Blanca, de pelo rubio, buen cuerpo bueno mejor dicho excelente cuerpo, 96 de pecho, 63 de cintura y lo que vuelve locos a todos lo hombres: un culo bien paradito y firme de 97 cm. De cara soy muy linda con unos precisos ojos claros.<br />
Bueno, escribo esto para desahogarme. Tenia que contar esto que me paso, esta pasándome y espero que me siga pasando para siempre por que es lo más rico del mundo.</p>
<p>Todo comenzó aproximadamente hace un mes cuando en la escuela me encargaron una tarea acerca de la historia del país. La profesora dijo que era por parejas y yo me llevo muy bien con una chica y claro, nos juntamos las dos latinas para hacer el trabajo.<br />
No había nadie en su casa y me propuso ir allí. Saliendo de clases nos dirigimos hacia allí (su casa era enorme y algo lujosa solo había ido como 3 meses pero nunca había entrado).</p>
<p>Como una hora después, se oye un coche y me dice a esta hora llega su papa, debe ser el, y cuando entra me quede impactada al verlo, un tipo negro, bueno demasiado negro y alto. Mi amiga no es de color por eso me sorprendió al verlo pero no le pregunte nada porque creí que se molestaría.<br />
Cuando entra a donde estábamos nosotras nos da un beso y se marcha a la cocina (cuando me beso la mejilla me sentí extraña como caliente pero una sensación muy loca, a mi me empezó a llamar la atención las relaciones interraciales cuando por error navegando por Internet encontré esta pagina de todo relatos y las maravillas que decían las mujeres que se habían acostado con tipos negros).</p>
<p>De tanto buscar y no encontrar nada en libros mi amiga me dijo que su padre conocía muy bien todos esos libros y me pidió que por favor le llamara.<br />
Yo llevaba puesta la falda de la escuela y con ella me veo súper culona, y como su beso en la mejilla me había calentado se notaban mis pezones duros por en sima de mi blusa, estando en la cocina le pedí que si nos podría ayudar con el trabajo. Él dijo que encantado de la vida ayudaría a una niña tan linda como yo.<br />
Nos sentamos los tres, mi amiga a un lado y su padre al otro de mí, y estuvimos leyendo libros y mía miga dijo que tenia que ira al baño. Estando a solas su padre no tardo nada en sacarme platica primero con tonterías de la escuela pero cuando noto que le estaba respondiendo en un tono algo coqueto me dijo:</p>
<p><span id="more-209"></span></p>
<p>-oye pero que niña mas linda eres, debes tener muchos pretendientes verdad.<br />
-si algunos.<br />
-oye y ya te interesa alguno.<br />
-pues la verdad si.<br />
-oye y cuéntame quien es el afortunado.<br />
-no se lo puedo decir, solo le diré que lo acabo de conocer y que estoy hablando con el en este instante.<br />
-oye preciosa siempre eres tan aventada.<br />
-solo cuando alguien me interesa.</p>
<p>De pronto me pone su mano en la pierna y me dice: -preciosa eres lindísima y a cualquiera vuelves loco tan solo con mirarlo, mientras su mano se dirigía hacia mi concha que ya estaba muy mojada, pero en eso llego mi amiga y su papa se dirigió hacia la cocina, yo le dije a mi amiga que mañana lo continuáramos por que estaba muy cansada (pero la verdad quería irme a mi casa a pensar en su padre).<br />
Me despedí de ella y le dije oye tomare un baso de agua de la cocina, y me dirigí hacia donde estaba su papa, y le dije nos vemos señor gusto en conocerlo pero el me tomo de la cintura y me planto un beso delicioso en la boca, sentí su lengua hasta la garganta, al mismo tiempo me sobaba las nalgas duro como 3 minutos ese beso y fue delicioso.</p>
<p>Las siguiente semana solo pese en el, iba a su casa con cualquier pretexto pero nunca estaba y cuando si estaba solo era para besarnos y acariciarnos pero yo quería algo mas sexual (quería que me cogiera).<br />
Paso otra semana mas y estando en la escuela no logre entrar a una clase y me dirigí a la casa de mi amiga para que me pasara unos apuntes. Llevaba mi uniforme puesto y cuando abren la puerta era el cuando me ve no me dice nada solo me planta un beso en los morros, me carga en sus brazos y me lleva hacia dentro de la casa, ahora si continuaremos lo que dejamos pendiente el otro día, mi amor. Estaba como loco me tocaba con mucha fuerza me sobaba las nalgas por debajo de la falda y me besaba las tetas por encima de la blusa.</p>
<p>Me llevó hasta un sillón de modo que quede sentada encima de el, me estira la blusa muy fuerte que me la rompe y me deja las tetas al aire mordiéndome el cuello (yo solo notaba como iba creciendo su enorme pene entre mis nalgas).<br />
Me trato de sacar la falda pero el me dice no mi amor déjatela te quiero coger con ella puesta.</p>
<p>-esta bien mi amor lo que me pidas.<br />
-ahora chiquita quiero hacerte un 69 me muero de ganas por comerme esas ricas nalgas y ese culito tan paradito.</p>
<p>Nos tumbamos en la alfombra del salón yo encima de el haciendo un 69, lo que ocasiono el primer orgasmo de la noche al sentir su lengua recorrer mis nalgas, salir de mi raja y meterse en mi culo.<br />
Yo se la mame muy lento primero le bese el glande poco a poco hasta verla completamente dura y parada era enorme y muy gorda fácil media como 20 cm., la mamaba a lengüetazos porque era enorme como para metérmela entera en la boca solo me cabía el glande rojo y brilloso en la boca.<br />
Pero yo ya estaba desesperada por tenerla dentro de mi y le pedí que me cogiera, el me dijo claro mi amor.</p>
<p>-oye espera papito quiero pedirte algo.<br />
-dime preciosa lo que quieras pídemelo.<br />
-eres el mejor amante del mundo y te quiero dar lo que todos los hombres quieren de mi.<br />
-que preciosa dime, dime.<br />
-mi culo papito quiero que me des por el culo.</p>
<p>Me toma de la cintura y me da un beso muy tierno en forma de agradecimiento.<br />
Me dirigía hacia una pared me incline un poco hacia delante y abrí el culo lo mas que pude, se arrodillo detrás de mi y empezó a lubricarme al culo con la lengua y me decía:</p>
<p>-que rico culo tienes preciosa es el mas rico que me he comido.</p>
<p>Eso ocasiono el segundo orgasmo de la noche yo solo veía en un espejo el reflejo de aquel negro metiendo su cabeza por debajo de mi falda.</p>
<p>-chiquita abre bien ese rico culo que esto va doler un poco.<br />
-hay no por favor sácala tantito por favor, y comencé a llorar como una niña.<br />
-mi amor si te duele preciosa lo dejamos para otro día.<br />
-no mi negrito no dámela toda por favor ay ay ayyyyyyyyy.</p>
<p>Primero será lento pero después de 10 minutos comenzó a moverse muy rápido yo sentía que me partían en dos y me la saco, pero sin decirme nada me la volvió a meter de un solo intento solo me bajo la falda hasta las rodillas y me hizo la tanga hacia un lado, cundo me dijo que se iba a correr le pedí que lo hiciera sobre mi culo, me lo lleno de leche hirviendo podía sentir como escurría de por mis nalgas y piernas.<br />
Ese día me rompió el culo otras dos veces mas, una tumbados sobre la alfombra yo sentada sobre el comiéndomela hasta las entrañas y la segunda en el dormitorio donde duerme con su esposa como dos buenos amantes, recostados de lado el tomándome de la cintura esta cogida también fue riquísima pero no tanto como la primera.</p>
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		<title>Encuentro con una colombiana en el autobús</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Aug 2008 22:01:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Latinas]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos eroticos]]></category>
		<category><![CDATA[colombianas]]></category>

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		<description><![CDATA[Soy ecuatoriano y una vez que viajaba desde Tulcan hacia Quito me subí en un autobús.
En el asiento de al lado se hallaba una chica colombiana riquísima: buenos pies, buena cara, buen cuerpo, voluptuosa, unas tetas escandalosas y un culo riquísimo
Me hice amigo de ella y note como me miraba la verga con unas ganas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Soy ecuatoriano y una vez que viajaba desde Tulcan hacia Quito me subí en un autobús.</p>
<p>En el asiento de al lado se hallaba una <strong>chica colombiana</strong> riquísima: buenos pies, buena cara, buen cuerpo, voluptuosa, unas tetas escandalosas y un culo riquísimo</p>
<p>Me hice amigo de ella y note como me miraba la verga con unas ganas tremendas de cogerla y empezar a chuparla.</p>
<p>Empezamos a charlar cuando de repente me ofreció bajarme antes de mi parada y yo accedí.</p>
<p>Nos bajamos en Ibarra, agarramos un taxi y nos fuimos a un motel.</p>
<p>Al llegar no nos pudimos contener las <strong>ganas de follar</strong> y la hice mía, empujándola a la cama y abalanzándome sobre ella y presionando sus <strong>grandes y duras tetas</strong>. Después le bajé el pantalón, besé su tanga con desesperación buscando su sexo mientras hacíamos el clásico <strong>69</strong>.</p>
<p>Yo ya tenía la <strong>verga muy dura</strong> y me decidí: Saqué esa diminuta tanguita, la puse a cuatro patas y empecé mi labor.</p>
<p>Empecé muy suave y la <strong>puta latina</strong> me pedía que acelerase el ritmo, después la penetré rapidísimo y ella me pedía que suave.</p>
<p>Y ella gemía de placer y de dolor puesto que hacía mucho tiempo que ella no follaba así.</p>
<p>Me corrí en su cara y ella me agarró la verga y la empezó a chupar como una auténtica profesional, mientras yo le metía los dedos en su rico ano.</p>
<p>Quedamos exhaustos y después de eso la follé un día entero sin parar. A lo q ustedes ya se imaginan como respondió.</p>
<p><span id="more-208"></span></p>
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